11 agosto 2016

Calidad: capital invalorable de las empresas de éxito


Sabemos de antemano que el quehacer corporativo inmerso en una Gestión de Calidad debidamente planificada e implementada, asegura la sostenibilidad del negocio en el mercado y la fidelidad de los distintos grupos de interés. La trascendencia de la Calidad en la rentabilidad y permanencia de las empresas es de lo que nos habla este artículo, escrito por el especialista Julián Candermo y que compartimos con ustedes a continuación:


La Calidad es Rentabilidad

Por: Lic.:Julián Candermo

En situaciones de incertidumbre o de estancamiento en el crecimiento de una economía, las organizaciones tienden a perder rentabilidad, disparada desde el entorno pero originadas por deficiencias propias de la misma.
La rentabilidad se vincula con dos factores: el precio de venta y los costos. El primero, tiene como referencia a los competidores y a los clientes que forman parte del mercado meta en el cual se desarrolla la organización. Y el segundo, los costos, sean fijos o variables, se relacionan con la eficacia y eficiencia de la organización en la ejecución de sus procesos y en el vínculo con sus proveedores. A su vez, se suman, en medio de ambos extremos (precio y costo), los complementadores, a quienes definimos como lo inverso a un competidor, y el crecimiento o decrecimiento de los mismos afecta a nuestra organización.
Una alternativa para trabajar y obtener beneficios de esta “red de valores” compuesta por clientes, proveedores, competidores y complementadores, es el desarrollo de Sistemas de Gestión de la Calidad (SGC).
Los SGC requieren conocer en detalle al cliente y nos obligan a evaluar periódicamente su nivel de satisfacción, con lo cual, al conocerlos, comprendemos sus requisitos (del bien/servicio, precios, servicios complementarios, necesidades, expectativas, etc.). Así, a la hora de invertir, decidir y/o desarrollar un bien/servicio, la probabilidad de aceptación va a ser significativamente superior a la que pudiéramos alcanzar en el caso de no evaluarla.


En el mismo campo de análisis, en el de los precios de ventas, debemos conocer a los competidores que se presentan en el segmento de mercado en donde nos desarrollamos, que al ser analizados desde la organización, nos permiten conocer cuáles son nuestras fortalezas y debilidades. Así, debemos utilizar como ventaja competitiva a las primeras y trabajar en neutralizar o transformar en fortalezas las identificadas como debilidades. 
En lo que refiere a costos, un SGC cuenta, entre sus principios, con desarrollar una “relación mutuamente beneficiosa con los proveedores”, la cual permita contar con los insumos necesarios, en cumplimiento de nuestros requisitos de calidad y logrando desarrollar vínculos estables a largo plazo. Este tipo de relación, de cooperación y entendimiento mutuo, nos permite obtener cierta estabilidad en la estructura de costos de la organización, lo que es sumamente beneficioso en momento de incertidumbre.
A su vez, una estructura de costos no solo depende de factores externos sino, también, de la eficacia (alcanzar el objetivo planificado) y la eficiencia (utilización de los recursos) de cada uno de los procesos que ejecuta la organización. En este sentido, los SGC, requieren que los mismos se midan, analicen y se mejoren de manera continua.
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Por otro lado, el Dr. Daniel Maximilian Da Costa, CEO de LAQI, expresó: “Sin bien es cierto la región latinoamericana atraviesa por un contexto económico cambiante, las dinámicas de los negocios no paran y la competencia tampoco. Satisfacer a los clientes y a los otros grupos de interés genera rentabilidad que no necesariamente es perdurable si no se ejecuta una adecuada Gestión de Calidad en todas las operaciones de la compañía que asegure su sostenibilidad. Ese debe ser el norte  de toda empresa que aspira al éxito”.

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