Salud del planeta, estrategia para América Latina


La degradación ambiental dejó de ser un costo colateral del crecimiento y pasó a representar un riesgo directo para la economía global. Un informereciente de la ONU señala que invertir en la restauración de ecosistemas, el control de la contaminación y la acción climática puede ampliar la prosperidad, reducir desigualdades y fortalecer la salud pública. Para América Latina, el tema adquiere un peso estratégico.

En los países de América Latina y el Caribe, donde las desigualdades sociales y los desafíos ambientales se entrelazan de forma compleja, los indicadores presentados por el informe ofrecen una hoja de ruta pragmática. Al adoptar métricas que consideren no solo el crecimiento económico, sino también el capital humano y natural, gobiernos y empresas de la región pueden fortalecer su resiliencia frente al cambio climático e impulsar un desarrollo sostenible.

El documento demuestra que los modelos tradicionales de desarrollo, basados en la explotación intensiva de recursos, generan impactos que van más allá del medio ambiente. Provocan muertes prematuras, profundizan la pobreza e imponen altos costos económicos a los sistemas de salud y a la infraestructura. En una región con enorme biodiversidad y grandes centros urbanos expuestos a la contaminación, la necesidad de cambio es evidente.

Las transformaciones recomendadas abarcan sectores estratégicos como la energía, los sistemas alimentarios, la gestión de residuos y la economía circular. Al apostar por energías renovables y una agricultura sostenible, países como Brasil, México y Chile pueden no solo reducir emisiones, sino también crear empleos verdes y mejorar la calidad de vida de las poblaciones más vulnerables.

Asimismo, la incorporación de saberes tradicionales y locales, en especial los de los pueblos indígenas, fortalece soluciones alineadas con los contextos latinoamericanos. Este enfoque integrado contribuye al diseño de políticas públicas que no fragmentan problemas complejos, sino que generan co-beneficios ambientales, sociales y económicos.

El futuro sostenible proyectado por el informe exige cooperación entre Estados, sector privado y sociedad civil en la región. Al transformar los desafíos ambientales en oportunidades de progreso inclusivo y resiliente, América Latina puede liderar, a escala global, un nuevo paradigma de desarrollo que valore tanto el bienestar humano como la salud del planeta.

 

 

 

 

  

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