Alineación y transparencia

 


La informalidad continúa siendo un rasgo estructural del mercado laboral en América Latina y el Caribe. Datos del informe Panorama Laboral 2025 – América Latina y el Caribe, de la Organización Internacional del Trabajo, indican una tasa de 46,7% en el primer semestre. Aunque representa una reducción, el índice mantiene a casi la mitad de los ocupados fuera de esquemas formales de contratación. El escenario confirma que la formalización avanza de manera lenta y desigual.

En el mismo período, la tasa de participación laboral se situó cerca del 63%, mientras que el nivel de ocupación alcanzó aproximadamente el 60%. El desempleo cayó a alrededor del 6%, uno de los niveles más bajos de la serie reciente. Sin embargo, los indicadores reflejan estabilidad, no una transformación estructural. Una parte significativa de los nuevos empleos se concentra en actividades con menor protección social.

Las brechas persisten al analizar los distintos grupos poblacionales. La participación femenina sigue siendo inferior a la masculina, evidenciando barreras históricas de acceso y permanencia. Entre los jóvenes, las tasas de desocupación superan a las de los adultos y la exposición a la informalidad es mayor. El desafío no es solo generar empleo, sino garantizar calidad e inclusión en las oportunidades creadas.

Las cifras muestran que el crecimiento económico por sí solo no asegura mejoras sostenidas en las condiciones laborales. La formalización, la inclusión productiva y la calidad del empleo dependen de decisiones estratégicas dentro del entorno corporativo. Las empresas desempeñan un papel determinante en la consolidación de prácticas responsables. La agenda de la calidad está directamente vinculada con la sostenibilidad de las relaciones laborales.

En este contexto, los mecanismos de evaluación y certificación adquieren relevancia como herramientas de alineación y transparencia. Procesos estructurados fortalecen la gobernanza, consolidan controles internos y amplían la medición del impacto social. Al integrar tecnología, indicadores y metas claras, las organizaciones convierten compromisos en resultados verificables. El enfoque deja de centrarse exclusivamente en el desempeño financiero e incorpora la consistencia institucional.

La consolidación de estándares como la LAQI Q-ESG Certification refleja este movimiento de mejora continua. Más que un reconocimiento, representa un proceso permanente de evolución basado en evidencia y métricas. Al articular gobernanza sostenible, impacto social positivo y desarrollo empresarial, se construye un círculo virtuoso. En un mercado aún marcado por la informalidad, la calidad se posiciona como un motor de transformación estructural.

Referencias

https://www.ilo.org/sites/default/files/2025-12/OIT-Informe-PANORAMA-LABORAL-2025.pdf


Comentarios

Entradas populares